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En la vida hay personas emprendedoras y que les gusta el reto, pero también hay otras que les gusta fustigar su espalda con un látigo de puntas afiladas, disfrutando de su propio sufrimiento y hacer las peores elecciones; como elegir un hosting barato.

Y es que son estos los que, en toda su eterna sabiduría, picardía e inteligencia, deciden ahorrarse cuatro pavacos mensuales para crearse ellos mismos la página, contratar su hosting gratuito o low cost y hacerse el SEO con el autocompletar de Google.

Pero cuando ven los resultados… ¡Boom! ¿Pero que ha pachao? ¿Por qué no funciona mi magnífica estrategia empresarial? ¡Si estaba todo calculado!

Claro, calculado para irse al carajo, genio. Y es que a veces nos creemos más listos que los expertos. Nos creemos mejores que los psicólogos, que los informáticos y hasta los influencers, aunque para estos últimos no debamos esforzarnos demasiados.

Aunque los cuñados que cogen hosting baratos o gratuitos son los que se llevan la palma. Son aquellos de “te lo decía” o “tengo un amigo que me monta la web por un par de cañas”. 

Oye, que tampoco les saquemos mérito. Quizás su capacidad estratégica no esté al altura de su arrogancia, pero van de frente.

Así que si te identificas como uno de ellos, o entiendes la ironía, este artículo de hosting barato es para ti.

Porque lo de invertir en un buen servicio de alojamiento web es mainstream

Lo primero que decir es que cuando no sabes el valor que tiene el mantenimiento y el diseño de una página web, ver qué precios te parece abusivo. Luego, recuerdas esas clases de informática en la secundaria donde te enseñaron hacer un sitio con Comic Sans. Toda una maravilla de la etapa académica.

¿Y es que cómo vas a pagar 1000 euros por una página web? ¡Pero si estás emprendiendo!

Eso sí, los gins y los puritos que no te los quite nadie, campeón. Si las hormiguitas ahorran y pagan religiosamente sus inversiones, buscando siempre la mejor calidad en los servicios, tú eres el saltamontes que te crees más listo que ellas. 

Por eso los hosting baratos y los hosting gratuitos, para la gente inteligente de verdad que saben gestionar su dinero para disfrutar las 24 horas del día. Y no como el resto del mundo que prefieren hacer las cosas bien y contratar a verdaderos profesionales.

¡Pero es que son caros! ¡Ah, claro, es que te dan resultados! ¿Sabes? De todas maneras, no tiene sentido tratar de convencer a estas personas. Lo mejor es que les indiques las enormes beneficios de que ignoren vuestros consejos y hagan lo que les dé la gana.

Ventajas que te ofrecen

Vale, aquí está la clave: ventajas de un hosting barato. Porque a ver, no todo será malo ¿no?

Guiño, guiño.

Aquí quiero remarcar todas esas cosas que sí son buenas al contratar un servicio de hosting low cost, o incluso gratuito. Espero que entendáis la ironía y tal….

¿Carga lenta? ¡No! Se le llama crear expectativas

Por fin te has currado la flamante página web de tu negocio y decides entrar por primera vez en ella, una vez subida al servidor. Colocas la dirección y le das a enter, y notas como tarda hasta casi 10 segundos en cargar…

¡Oh, dios mio! ¿Pero qué está pasando? ¡Que suerte hemos tenido!

Sí, porque ahora tu página web crea expectativas. Ya no solo que lo que vendas o su contenido sea bueno (o uses comic sans de fuente), sino que los usuarios que vayan a entrar van a ver lo poco a poco que se cargan los elementos de la misma. ¡Y eso es bueno!

Por eso, si tienes un hosting barato que te ofrezca una velocidad de carga como una tortuga parapléjica, mucho mejor. Entre lo que te ahorras y este increíble elemento de marketing digital, lo tienes todo a tu favor.

¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?

Han desaparecido elementos de la web, incluso otros se han movido; quizás no puedas introducir todos esos pluguins (también gratuitos) que tanto crees que van a mejorar tu SEO. Pero cuando vas a acudir a que te ayuden los colegas del hosting barato…

No hay nadie. Envías emails, whatsapps, llamadas y hasta palomas mensajeras, pero no se encuentra ningún capitán detrás de ese timón. Vamos, que ya que te espabilaste tu solito en escoger este hosting, soluciona los problemas por tu cuenta.

Siempre puedes recurrir al colega de las dos cañas, o al amigo informático que tan interesadamente visitas cuando necesitas arreglar cosas de tu ordenador. ¿Así por qué no decir que los hosting gratuitos mejoran las relaciones sociales?

Nunca se sabe, puedes preguntarle “¿Qué tal?” al coleguita informático. Luego, continuar con un “¿Tienes hijos?” “¿Sales de casa?” “¿Comes doritos?” “¿Eres virgen?”. Vamos, las típicas preguntas para hacerle a un programador desde un punto de vista neandertal.

¿Y esa publicidad qué hace en mi web? Si yo no he dado permiso…

Los primeros días disfrutas de un hosting barato o incluso gratuito, pero lento. El diseño no está mal, ya que por supuesto lo has hecho tú. Y parece que vas teniendo visitas: tu pareja, para que no le des más la tabarra; tu madre, tu abuela, el de la panadería…

Pero de repente aparece un elemento sorpresa en tu web, que no encaja para nada. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Publicidad? 

Sí, amigo list, publicidad. Y no de la que te gusta, sino de tías cachondas que ofrecen masajes tailandeses mientras te comes un kebab y te rizan el pelo. O peor aún, de un hosting premium y de pago mucho mejor del que tienes.

¿Cómo osan poner publicidad en tu web? Y eso que te decides a llamar al servicio técnico y, sorpresa, nadie te responde. 

Cuando te das cuenta, hay más publicidad y ocupa más espacio. Te mueve elementos y desentona con tu tono amateur-profesional que tanto te has currado. Pero, oye, que es gratuito…

Mal posicionamiento, porque no hay suficientes palos en la rueda hacia el éxito

Entre la lentitud de carga, la publicidad invasiva y la fuente Comic Sans que utilizas en toda la página web, ya estás creyendo que te vas a poner en primera posición en el buscador; incluso superando a los anuncios pagados.

Y es que te das cuenta que no solo se trata de que sea bonita, sino que esté optimizada de la mejor forma posible. Comenzando, por ejemplo, que el servidor tenga una IP cercana al país objetivo. No como la tuya, que un poco más y está alojado en el ártico, con los pingüinos.

Quizás puedas optar por algunas de esas agencias que ofrecen auditorías gratuitas de páginas web, a ver si así logras saber qué puedes hacer. Y una vez te dicen lo que ocurre, ya te espabilas tu mismo para solucionarlo todo. Aunque quizás no lleguen a decírtelo, porque en cuanto vean tu sitio igual les da un ictus.

Todo o nada, la copia de seguridad es para cobardes

Y es que lo único que se guardaba en dos lugares distintos era el porno en los noventa, un recurso valioso para todos los adolescentes pajilleros y adultos con mujeres tiesas. 

Muchos hostings decentes cuentan con copias de seguridad de tu página web en la nube; por lo que sí ocurre una desgracia, siempre puedes recuperarla o restaurarla a una versión anterior. ¿Pero eso es de cobardes, no? ¿Además, pagar más? No, no, no…

Aquí se apechuga con el menos gasto posible. Si hay que gastar, que sea en la barra del bar, con unas copichuelas y mirando babosamente algunas mozuelas tiernas. Pero lo de invertir en la buena calidad de tu escaparate digital con un hosting decente, eso para otro parguela. 

¡Está tirado! ¡Es gratis! ¡Tonto eres si pagas por tu alojamiento web!

Claro, que no te cueste nada es la mejor ventaja de todas. Y es que todo ese dinero podrás invertirlo en cosas que llenen más tu vida de cuñadillo. Porque es tan fácil contratar un hosting gratis o un hosting barato como hacerte tu mismo la página web, así que puedes darte palmaditas en la espalda como recompensa. 

Pero si no quieres trabajar de más, siempre puedes ofrecerle un poco de vida a tu colega informático para que te haga el diseño web. Y ya puestos, malcontratar a unos redactores freelance para los textos de tu negocio.

¿Qué podría salir mal? ¿Qué necesidad tienes en contratar un hosting con SiteGround por muy baratos que sean?