Papá, de mayor quiero ser gurú digital

Cuando comencé a empaparme con todo esto del SEO, el posicionamiento de páginas web y las bambalinas que hay detrás de todo el mundo digital comencé a descubrir también a personas sabias, expertas y que te ofrecían un montón de información. Llamémosles gurús digitales.

En redes sociales, con sus propias páginas web, canales de vídeo y hasta streaming en directo, todo lo que sea necesario para vender su marca y sus productos. Porque es curioso, ya que los gurús digitales se han acabado centrándose en vender cómo hacer las cosas con éxito, pero rara vez veo que ellos las hagan.

Pero bueno, cada uno es un caso. Seguro que tienes ya alguno en mente que vaya con aires de grandilocuencia por Twitter pero que en el momento de la verdad no es que tenga mucho detrás. Ahora bien, hay grandes expertos y personas muy buenas en este campo que no los consideraría gurús digitales, sino mentores.

Es por eso que quiero explicarte qué es un gurú digital y como olerse la tostada de la mierda más gorda que te está vendiendo. Así en crudo.

¿Qué es un gurú digital?

Imagínate que has visto la luz en esto de los negocios digitales y crees que puedes reinventarte para emprender en internet. Todo es ilusión, pasión, sueños y motivación. Pero te falta la técnica y el conocimiento. Quizás lo de apuntarse a un curso reglado está algo jodido, porque no tienes mucho para invertir.

Así que vas a lo fácil: aporreas el teclado para escribir “curso de SEO gratis” en Google y te aparecen tropecientos mil resultados (lo habitual). Algunos arriba patrocinados, a los que tu mente parece ignorar por completo porque la publicidad comprada no mola.

Nada, que abres varias pestañas con algunos de estos resultados y comiences a ojear: información simple y superflua de gente con un montón de fotos suyas, con un Lamborghini al lado y hablándote una y otra vez del éxito. Te explican cómo lo han alcanzado y gracias a un curso tú también vas a poder lograrlo. Eso sí, págale lo suyo para recibirlo.

Tras ver a varios así, decides optar por aquel que te ha generado más confianza, aquel que te ha ganado con su neuromarketing y su sonrisa encantadora. Te tragas sus vídeos con toda la palabrería superflua y bonita, motivándote a que emprendas, luches por tus sueños y todas esas patrañas que a todos nos encantan.

guru digital

Los cursos, el anzuelo de los gurús digitales

Vale, te ha motivado, ves que emprender por Internet es fácil (¡JA!) y que gracias a sus conocimientos y consejos vas a pasar a facturar un gritón de euros a la semana. A cambio tienes que descargarte sus cursos para acceder a toda la información completa. ¿Y sabes qué? Es muy probable que lo hagas.

Sea el precio que sea, ya has aceptado que debes invertir para ganar mucho más. Así funcionan las cosas, pagar ahora para una promesa de éxito futuro. Apoquinas religiosamente y te encuentras con un montón de vídeos y textos que, la verdad, te pueden dejar fríos.

Te das cuenta de que mucho de ese contenido al subastar tu riñón es bastante común, obvio y hasta intuible. Quizás haya algún detalle o consejo que pueda ser interesante y aprovecharlo, pero en el fondo comienzas a pensar que lo mejor habría sido coger ese libro de SEO para tontos.

Pero bueno, ya que has pagado, lo aprovechas. Te empapas de todo, sigue el gurú digital con todas sus palabras bonitas y cuando ya lo acabas, te dice que tiene otro curso más avanzado. Vaya, gracias. Y claro, como has comprado el primero, tienes un descuento del 90% para adquirirlo.

¡Qué chollo! Ya total, has invertido el alma de tu hija no nacida para asegurar tu futuro, por qué no invertir un poco más. Apoquinas y te mamas de nuevo ese curso y la palabrería vacía del gurú. Cuando acabas, si es que lo haces, te das cuenta de que te ha vuelto a defraudar.

¿Has aprendido algo? Es probable, pero nada que no pudieras saber sin invertir tanto dinero. ¿Te servirá para conseguir el éxito? Sí, pero no cómo tú querías. Porque la clave de triunfar en esta vida es el camino largo y pedregoso, no la senda del arcoiris que te venden los gurús digitales.

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Gurú digital se hace, no se nace

Yo, de pequeño, quería ser astronauta. Después vi que era bastante improbable, por lo que ya me planteé algo más realista: ser astrónomo. La cosa iba del espacio y de las estrellas. Cuando ya me topé con la física, la química y las matemáticas en general, mandé todo al carajo para intentar hacer aquello que se me daba medianamente bien. 

Pero cómo acabé siendo redactor digital es una historia larga de contar. Lo que nunca se me pasó por la cabeza de pequeño es ser gurú digital, ser una persona que quería dedicarse a vender cursos, conocimientos y formación a otros y sacar tajada de ello. Siempre pienso que para formarte o debe ser un curso reglado o debes ser autodidacta.

Y es que intento meterme en la mente de todos estos gurús digitales e imaginar cuáles eran los sueños que tenían de pequeño. Qué les ha movido durante toda su vida para acabar vendiéndote centenares de vídeos, e-books y hasta podcasts para que aprendas sus secretos mientras duermes.

Gurú digital es un método para conseguir algo más, pero no es un objetivo en sí. Detrás de toda la escenografía que han montado para que le compres su curso es posible que haya una persona que no tiene muy claro qué es lo que quiere conseguir en la vida, que no sigue ni su pasión ni su vocación. Una persona anclada en lo material. No quiero juzgarlos, de eso ya se ocupará su niño interior.

Como dije antes, no es lo mismo un gurú digital que un mentor. Estos últimos cuentan con una dilatada experiencia en el sector, tienen talento y saben cómo explicarte las cosas al detalle para que tú las reproduzcas con exactitud. A estos sígueles hasta la tumba, amigo.

Tampoco es que soñasen ser mentores digitales de pequeño, pero es muy posible que hayan tomado el camino que querían en su vida, por lo que sus palabras vibran con pasión y entusiasmo, no a risa enlatada de comedieta de los ochenta.

¿El gurú digital es un vendehumos?

La mejor herramienta que tiene un gurú digital es el marketing. Te está vendiendo una imagen sin que tú sepas que hay realmente detrás. Como todas esas tías despampanantes que te encuentras en Instagram, que no sabes que hay detrás de todo ese maquillaje y tetas de goma. Y aún así te la machacas.

Pues un gurú digital lo mismo. Los primeros vídeos que verás de él no te enseñará sus técnicas, sus conocimientos ni su trabajo, sino lo que ha conseguido con ellos: una casa, un coche, un reloj de tropecientos mil pavos y, como no, la tía de las tetas de goma. Hasta que no caigas en sus redes y apoquines no descubrirás la realidad.

No tienes que explorar mucho, ni en Google ni en Youtube, para ver a jovencitos imberbes que viven una vida de lujo. Te hablan de que son emprendedores, de que ellos viven la vida que tú quieres vivir y, en general, dan un cringe que flipas. Pero joder, en el fondo da rabia ver como hablan con esa confianza (aunque todo sean mentiras).

Es por eso que debes fijarte en los perfiles de los gurús digitales o de los mentores digitales. Si vas a comprarles un curso, asegúrate que vale la pena la inversión. Y esto significa que lo primero que debes hacer es tener la certeza de que no te van a vender una mierda envuelta en papel de regalo muy bonito.

Si vas a seguir a un gurú, que no te vendan la moto.

¿Y qué pienso yo de todo esto?

Primero de todo, no voy a ser un gurú digital. Me sentiría sucio y la única forma de limpiarme esa mugre sería con napalm. Puedo trabajar de lo mío, puedo hacer coaching y ayudar a las personas a crecer tanto en su vida personal; pero lo de venderte algo sin que haya un trato personalizado, nunca.

Si lo que estás intentando es reciclarte, reinventarte y abrirte a nuevas oportunidades, primero tómate tu tiempo: aprovecha todo el contenido que encuentres de forma gratuita. Céntrate en los conocimientos, nada más. Cómprate un libro del tema, aunque no seas muy de leer

Si lo que quieres es ahorrarte unos pavos en contratar los servicios de una agencia de diseño web o de contenidos digitales, yo te recomendaría que no te compliques en esto. Te va a salir más caro el curso que no la contratación. Y no lo digo por el dinero, sino por el tiempo y la sensación que se te va a quedar después de todo.

Y si al final estás convencido de que quieres emprender en este mundo digital, encuentra a mentores de verdad. Profesores que te enseñen con el corazón todo lo que han aprendido de su experiencia, de sus frustraciones y el camino largo y empinado que tomaron hace tiempo.

Confía en la sabiduría que te ofrecen y no en la imagen que te regalan.

Gracias por tu tiempo.