7 consejos para que tu estado de ánimo no afecte a tu redacción

Desde pequeño me apasionaba crear y escribir, pero nunca me imaginé que me comenzaría a ganar la vida con ello. Ya llevo un buen tiempo y numerosas palabras haciéndolo, emprendiendo y tratando que cada mes sea fructífero. Y es que la vida como redactor autónomo no es fácil, sobre todo al principio.

Sumado a la dificultad por encontrar nuevos clientes, se le añade todas aquellas situaciones personales y familiares que agravan aún más tu estado de ánimo, haciéndote sentir cosas que difícilmente te ayudan a concentrarte en redactar. 

He escrito textos maravillosos cuando estaba alegre o contento, mientras que me pasaba horas en blanco frente al teclado sin ser capaz de escribir más de 100 palabras. Para que, al final, no me sintiese satisfecho con lo escrito.

Por ello me gustaría ofrecer estos consejos como una pequeña reflexión personal, como una forma de entenderme a mí mismo y descubrir qué herramientas me han ido bien para ser redactor freelance sin volverme loco. Y de paso, compartirlas contigo, esperando que de alguna forma te ayude en tu trabajo.

Creatividad, felicidad y tristeza

El trabajo de un redactor y un copywriter es del de crear contenidos, ya sea a través de sus propios conocimientos o bebiendo de fuentes de internet. Esto nos obliga a ser creativos, y justamente son aquellos que más destacan en esta capacidad los que más éxito tienen. Pero de nada sirve ser creativo si estás triste o hundido.

Hay días que me despierto maravilloso, pletórico y con ganas de comerme el mundo. Noto que he descansado bien, tengo claro mis objetivos y cómo conseguirlos. Es desayunar y enseguida estar aporreando el teclado con una melodiosa sonata de palabras que, sin duda, persuadirán tanto a clientes como a usuarios.

Pero hay otros días que no, que no siento ni esa energía ni esas ganas. Trato de ser creativo, pero las palabras no me salen, borrando más de las que escribo. Me fuerzo, me obligo; y aunque al final cumpla con mi objetivo diario, no estoy nada satisfecho con mi trabajo.

Quizás haya redactores más mecánicos, pero yo no soy uno de ellos. Mi estado de ánimo afecta a mi inspiración y a mi creatividad. Pese a forzarme a redactar, dejo el placer de encadenar palabras para convertirlo todo en un proceso automatizado y vacío.

Quiero escribir siendo feliz. Quiero escribir estando alegre, imaginativo y haciendo que todos los que lean mis palabras conozcan mi talento. Quiero hacerlos disfrutar y que devoren mis artículos de arriba a abajo. 

Pero también entiendo que tendré momentos de bajón y de tristeza. Al fin y al cabo, los autónomos seguimos siendo seres humanos. Por eso he pensado, he reflexionado y he sacado conclusiones de aquellas cosas que debo mejorar de mí mismo y mi proceso creativo.

Mis 7 consejos clave para redactar siendo tu mejor versión

Entendiendo tu mejor versión como aquella que se siente genuinamente tú. La inspirada, la chisposa y la imaginativa. La versión que irradia energía positiva y te hace sentir que caminas casi sin pisar el suelo, como si la gravedad hubiera desaparecido.

Yo he sentido esta versión. Y aunque a veces me cueste volver a encontrarla, poco a poco voy descubriendo esos pequeños detalles en mi vida que la frenan o la hacen surgir de mi interior.

No dejes problemas sin resolver

Ya sea un asunto de crucial importancia o una menudez estúpida, a veces nos comemos la cabeza por muchas situaciones y conflictos. Llevado a los horarios de trabajo que te hayas establecido, es todo un handicap a la hora de redactar.

No digo que debas dejar de escribir para salir por la puerta y resolverlo, pero sí que trates de contener que el pensamiento cíclico y negativo que no te deja concentrarte. Para ello, la clave está en coger papel y lápiz (o sucedáneos) para escribirlo. Luego, analizarlo y encontrar posibles soluciones.

¿Qué problema sin resolver tengo? ¿En qué me está afectando? ¿Cuándo puedo resolverlo? ¿Qué necesito para solucionarlo? ¿Cómo creo que me voy a sentir una vez resuelto?

Dale respuestas a estas preguntas, sácalo de tu interior y deja que, desde otro punto de vista, puedas analizarlo con detenimiento. Quizás te des cuenta que realmente le dabas más importancia de la necesaria. O puede que, con estos cortos minutos de reflexión, encuentres la solución que tanto necesitabas.

Medita o tómate tiempo para relajarte

Vivimos en una época donde todo es inmediatez y satisfacción instantánea. No tenemos tiempo para detenernos, moviéndonos de un lado a otro e incapaces de perder un minuto de nuestro valioso reloj vital con relajarnos. Lo entiendo, sobre todo si estás emprendiendo en un mundo tan competitivo como el de redactor online.

El estrés, la sensación de que estás todo el día trabajando y que tengas que negociar (una y otra vez) con los clientes genera mucha tensión en nuestro cuerpo. Y para colmo, no tenemos vacaciones pagadas.

Por eso es esencial encontrar momentos para relajarse y meditar. No se trata de hacer ohms ni cruzar las piernas, no todos tenemos la elasticidad de un gimnasta; pero sí sentarnos y poner nuestra mente en orden.

Piensa en cómo te sientes, lo que tienes que hacer, cómo lo vas a hacer y en la satisfacción que te aporta realizarlo. Deja que mente y cuerpo se sincronicen, que tu mente fluya con ideas renovadas para que tus artículos se sientan frescos y creativos.

No te fuerces, a veces es mejor no escribir

Mira, hay días que te levantas con el pie izquierdo, por mucho que tengas la cama pegada a la pared contraria. Y pese a que te has marcado que vas a redactar todas las mañanas, no hay manera de que la inspiración fluya. 

Eso no solo genera malos textos, o sin la calidad suficiente, sino que también frustra. Frustra que sepas que puedas dar muchísimo más de ti mismo, escribir mejor y aprovechando mucho más el tiempo. Frustra que al final, una vez entregado, sientas que has tenido una jornada laboral de mierda, con todas las letras.

Tómate un día libre, ya sea para descansar o hacer algo que tengas pendiente por casa. Ordenar tu habitación, cumplir con tareas domésticas pendientes o simplemente hacer algo diferente ayudará a despejar tu mente y salir de la rutina. Incluso puedes escribir textos totalmente distintos a tu trabajo, como relatos, poesía o reflexiones.

Está claro que no siempre es tan fácil, que a veces los redactores freelance tenemos fechas con las que cumplir y que sin una buena planificación no podemos tener estos “días libres”. Así que, dentro de tu rutina o horario semanal, establécete un día donde puedas optar por no trabajar si te sientes muy saturado y la inspiración no fluye.

Cultiva tus hobbies y aficiones

Cuando comienzas a emprender, ya sea como redactor o lo que sea, en tu cabeza tienes como único objetivo sacar tu negocio hacia adelante. Le puedes dedicar muchísimas horas, olvidándote de las pequeñas cosas que le daban alegría a tu vida; como los hobbies y las aficiones, por ejemplo.

Y es que la presión por facturar, por llegar a tiempo a las fechas límites y todas las horas que pasas buscando nuevos clientes o creando marca personal hacen que le dediques menos tiempo a lo que antes te ayudaba a desconectar del trabajo. 

Una vez la cosa se ha normalizado, te has establecido tu rutina y consigues ingresos satisfactorios, es más fácil volver a dedicarle unas horas desperdigadas a la semana. Aun así, por experiencia personal recomiendo que nunca dejes de cultivarlos.

Y es que las aficiones y hobbies nos ayudan a no sentirnos un engranaje más, a que solo estamos trabajando para generar dinero y no para disfrutar de la vida. Pinta, lee, corre, baila. No lo dejes de hacer ni cuando estás comenzando a emprender ni cuando ya te has establecido de forma exitosa. 

Descansa todo lo necesario

Hay semanas que me pego sesiones maratonianas de redacción. Mi cabeza solo piensa en concluir los textos y entregarlos en la fecha indicado o antes. Luego, mi cuerpo pega un bajón considerable al desestresarme y necesito dos o tres días para recuperarme. 

Porque no por ser un trabajo de estar en casa y sin esfuerzo físico no quiere decir que no sea cansado. Tenemos que estrujarnos cada neurona para sacar nuestra creatividad y talento con la escritura en cada uno de nuestros textos. Y eso no es fácil.

El cansancio es de los peores enemigos de la creatividad, lo tengo comprobado. Una mente cansada no fluye, no es capaz de desconectar y no es eficiente en redactar. Por eso es fundamental que duermas las horas que tu cuerpo y tu mente pidan.

No importa que sea a las 6 horas de sueño o a las 10, cada uno tenemos necesidades diferentes. Pero encuentra aquellas que sientas que al levantarte vas lanzado como un cohete hacia el espacio. Que no se te peguen las sábanas ni remolonees en la cama. Que tengas ganas de escribir.

Un consejo dentro de otro consejo: deja que la luz natural te despierte, sin despertadores que te hagan retumbar los tímpanos.

Conoce cómo eres y adapta tu trabajo a ti

Una de las cosas que me percaté al comenzar a emprender como redactor de contenidos web es que la imagen que tenía de mí, como trabajador, difería de la realidad. No mucho, pero sí lo suficiente para que viese diferencias notorias.

Al principio me marcaba unos horarios, me planificaba las tareas de una forma y trataba de trabajar desde el razonamiento más lógico para este tipo de emprendimiento; pero con el tiempo me di cuenta que ni mi mente ni mi cuerpo respondían de forma adecuada a estos métodos, sintiéndome forzado.

He probado a redactar por las mañanas, por las tardes y por las noches; incluso todo el día en algunas sesiones maratonianas. He tratado de marcarme un mínimo de palabras diarias, pero se me hacía cuesta arriba. Incluso al contrario: días que me decía que no iba a redactar, acababa viniéndome la inspiración y consiguiendo los mejores textos.

Lo que quiero decir es que hay que entenderse a sí mismo, su mente y su cuerpo. Tratar de poner disciplina pero sin forzar a hacer las cosas cuando no tocan, cuando te das cuenta que no das lo mejor de ti mismo. Por eso es importante probar todas las opciones y encontrar aquella que mejor encaje con tu forma de ser para trabajar con eficiencia.

Busca apoyo y personas que te escuchen

El trabajo de redactor es muy solitario. A diferencia de otros empleos, donde puedes disfrutar de un ambiente de equipo, intercambiar palabras y sentirte aunado por los compañeros, los redactores necesitamos poder hablar de nuestro trabajo como cualquier otro. 

Sí, es posible que la mayoría de tus familiares y la mitad de tus colegas no entiendan de lo que hablas, especialmente si eres un redactor SEO; pero házselo fácil y explícalo con palabras sencillas. Hazlos partícipes de tu éxito y que sientan el esfuerzo que estás realizando para emprender.

Compartir tus problemas laborales con otras personas ayudará a que el estrés y la tensión acumulada desaparezcan. También es posible que te permitan reflexionar y encontrar soluciones para tus bloqueos creativos. Además de poder hacer un estudio de campo, ya que al fin y al cabo ellos son los usuarios de los motores de búsqueda (y no saben nada de SEO).

También puedes apoyarte en redes sociales y aplicaciones de mensajería, pero no es lo mismo que una buena caña y una tapa entre unas risas. El contacto cercano, el poder dialogar más allá de una pantalla, te ayudará a expresar tus sentimientos y emociones sin tener que usar emojis de caritas tristes o risas contagiosas.

 

Espero y deseo que estos consejos os ayuden tanto como a mí mientras los estaba redactando. Que permitan que sigamos avanzando en nuestro camino del emprendimiento y alcancemos el éxito que tanto buscamos. Pero que, sobre todo, no dejemos de hacer aquellas pequeñas cosas que nos hacen sentir felices.

¿Y tú? ¿Tienes algún consejo para ofrecer? ¿Cómo lidias con el día a día de ser un redactor freelance? Cuéntanoslo, nos encantaría saber tu opinión.